Sexo compartido: abramos las sábanas

18 | 07 | 2019
Sexo compartido: abramos las sábanas

Por Lorena


¿Puede una infidelidad considerarse tal si todas las partes están al tanto de los hechos? No, en tal caso se llama “poliamor.” La monogamia se cae día a día debido a su propio peso. Por ello siguen avanzando las diferentes modalidades que en otros tiempos hubieran sido consideradas infidelidades, pero que ya va siendo hora de abrir las sábanas y dejar entrar a una tercera, a una cuarta, a una quinta… persona a nuestra cama. ¿Por qué? Te lo contamos todo, no te lo pierdas.

Démosle la bienvenida al poliamor – por tu bienestar y el de tu pareja

Los tiempos cambian y se hace necesario abrir la mente en cuestiones de relaciones de pareja. Al principio puede sonar extraño, invasivo, indecente y hasta inconcebible, pero lo cierto es que las personas que practican el poliamor declaran que su vida sexual ha adquirido una nueva dimensión.

Las parejas que habían cruzado el umbral del tedio, recuperan la frescura y se sienten motivadas a tener sexo con la misma pareja que hasta antes de practicar el poliamor no se sentían muy tentadas a seguir tocando, al menos no tan asiduamente.

Pero ¿qué es exactamente el poliamor? En primer lugar, el poliamor no forma parte de las infidelidades, sino que se trata de una práctica amorosa consensuada en la cual intervienen más de dos personas y todas ellas están al tanto de la existencia de las otras.

Al contrario de lo que la mente a priori nos puede llevar a pensar, para mantener una relación amorosa y sexual con más de una persona, es necesario tener arraigada una fuerte ética moral. Resulta que para que esta modalidad amorosa sea satisfactoria para todos, la sinceridad es lo que debe ir primero, incluso antes que tus propios deseos.

El poliamor bajo ningún concepto puede ser unilateral. Tener relaciones sexuales con otras personas sin que nuestra pareja lo sepa y creer que estamos llevando a cabo una práctica moderna, es un grave error. Toda persona se adentra en una práctica divorciada de la monogamia, debe tener el coraje de hablar con su pareja para explicarle que eso es lo que quiere y, por supuesto, para habilitar a su pareja a que haga lo mismo.

Otra de las bases del poliamor es que la relación con las otras personas debe apuntar a ser duradera, nunca casual, además de que el vínculo tiene que trascender lo meramente sexual.

Beneficios de practicar el poliamor

  • Adiós a la posesividad: la monogamia no vino sola, sino que trajo consigo sentimientos negativos y equivocados acerca de las relaciones de pareja. Entre ellos destacamos los celos y la posesividad. Si bien no podemos garantizar que los celos  no se asomen una vez crucemos la línea del poliamor, los viviremos de una forma diferente y la posesividad, esa errónea concepción de que las personas y sus cuerpos nos pertenecen, se desvanecerá.
  • Sexualidad libre y sin culpas: cuando estamos en un marco de relaciones de pareja de monogamia, sentimos una fuerte culpa al desear a una segunda persona. Sabemos que se nos viene la noche si es que nuestra pareja se entera, además de que se sentirá herida y tendrá dudas de su desempeño como compañera y como amante. Sin embargo, la búsqueda de otra persona no está vinculada con la insatisfacción con respecto a la pareja actual. Es más, muchas personas que viven un romance extra marital, sienten su deseo hacia su pareja renace después de un tiempo. Es entonces que el poliamor se presenta como una forma de vivir y expresar nuestros sentimientos y nuestra sexualidad sin complejos, tal como se genera en nuestro interior. En otras palabras, el poliamor vino para traer a las relaciones de pareja la autenticidad que tanto reclamamos a nuestro cónyuge.
  • Romper con la rutina: incorporar a más personas a la relación es una garantía de que no habrá rutina. Incluso si cada una de las personas integrantes de la relación de poliamor tiene una rutina estricta, al interactuar con diferentes personas los hábitos reiterativos de cada uno se encuentran con un nuevo escenario cada día. Si estás aburrido dentro de tu relación, tal vez llevarla a su fin no sea la solución, sino que lo deberías hacer es indagar en esta fresca y dinámica práctica amatoria.
  • Menos discusiones de pareja: si las infidelidades, o las sospechas de ellas, son las grandes protagonistas de las relaciones de pareja, entonces es una ecuación simple el hecho de que el poliamor llegue para disminuir este loop negativo de acusaciones y amenazas. En definitiva, el poliamor hace que nuestras relaciones de pareja duren mucho más tiempo.

¿Y si probamos con una modalidad swiger? – Una práctica amatoria con más reglas que libertades

Dentro de las opciones en relaciones de pareja, solemos pensar que ser swinger nos abre la puerta a la libertad total, cuando en realidad es lo contrario.

Ser swinger es una aventura inigualable y, de forma voluntaria, sin retorno por parte de quienes se han animado a probarla, pero está muy lejos de proporcionarnos la libertad sexual y amorosa con la que solemos fantasear.

El mundo swinger es una de las modalidades de relaciones de pareja con más reglas que existe. Como veremos a continuación, es muy restrictiva y el terreno para las opciones muy acotado. Sin embargo, es evidente que funciona, ya que cada año se suman miles de seguidores a nivel mundial.

Primero veamos de qué se trata ser swinger.

¿Qué soy si soy swinger?

Ser un swinger significa reunirse en un lugar con otra o varias parejas más y entregarse al intercambio. En la mayoría de los casos vemos a nuestra pareja mientras tiene sexo con otra persona, así como también ella nos verá a nosotros.

Ambas parejas pueden tener sexo de forma simultánea o elegir hacerlo por turnos. Otra opción es tener sexo con otra persona en el mismo establecimiento, pero no específicamente en la misma habitación.

Ahora, las reglas…

Las reglas que todo swinger debe seguir

Las relaciones de pareja basadas en la monogamia no son las únicas que tienen reglas estrictas, sino que un swinger también las tiene, pero los beneficios pueden llegar a superar con creces a una relación de pareja monógama. Aquí van:

  • No involucrarse de forma afectiva
  • La otra persona es un mero objeto sexual.
  • La pareja siempre está presente en los encuentros sexuales con otra persona.
  • Es obligatorio usar preservativo.
  • No puede haber vínculo ni contacto de ninguna clase con la o las otras personas que participan en las relaciones sexuales.
  • No podemos decirle a nadie que somos swingers.
  • La interacción hombre con hombre está prohibida, pero la de mujer con mujer está permitida.
  • No se debe obligar ni presionar a nadie para entrar en el mundo swinger.

Como podemos ver, ser swinger es exactamente lo opuesto al poliamor. Mientras que en este último la relación afectiva es parte del trato, en la primera esta está terminantemente prohibida.

Aceptar ser swinger es entender que disfrutaremos del sexo con otra persona mientras nuestra pareja nos observa, pero que bajo ningún concepto el vínculo con ella se verá amenazado. Antes de entrar en este mundo, es necesario tener muy claro que buscamos únicamente una variedad en el sexo, ya que si buscamos algo de afecto, deberíamos decantarnos por el poliamor.

¿Es posible que el swinger sea injusto por permitir intercambio sexual entre mujeres y no entre hombres? Es difícil emitir un juicio de valor, por lo pronto, nos quedaremos con que reglas son reglas y la casa se reserva el derecho de admisión. Lo cierto es que esta práctica no implica relaciones homosexuales, sino solo heterosexuales con la franquicia del juego entre chicas, el cual hace que los hombres generen el doble de espermatozoides antes del acto sexual. Hasta ahora, no se ha descubierto que a la mujer le reporte beneficio alguno observar los juegos sexuales entre dos hombres, así que por ahora no habría razones para incluirlos en el swingerismo.

Por último, ser swinger implica un código de silencio. ¿Por qué es esto? Porque si le contamos a una pareja de amigos que estamos involucrados en eta práctica de relaciones de pareja y ellos creen que es reprobable, asociarán a otros de nuestros amigos con la actividad. Esto sería terrible para el código de confidencialidad swinger. Ahora si nuestros amigos manifiestan interés en el tema, sí podemos comentarles e informarles al respecto.

Por otro lado, si ocurriera justamente lo contrario: uno de ellos se muestra muy entusiasmado al respecto de avivar sus relaciones de pareja mediante la práctica swinger, pero su pareja no, estaremos sembrando la semilla de un fabuloso conflicto totalmente evitable.

Y ahora… las bondades de ser un swinger.

Los swingers – una modalidad de vida con mucho para ganar

  • Aumenta el deseo sexual por nuestra pareja al verla interactuar sexualmente con otra persona.
  • Sexo casual  sin incurrir en infidelidades
  • Se cumplen muchas fantasías, entre ellas, la del voyerismo.
  • Mejoran las técnicas sexuales y estas se pueden practicar con la pareja en privado.
  • Aumenta la motivación por estar en buena forma física.
  • Se afianzan los vínculos de pareja.
  • Es una excelente oportunidad para dar rienda suelta al fetichismo.
  • Podremos vestirnos como todo un artista de cine.
  • Surgirán nuevas fantasías sexuales.



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